Cuando empecé mi estancia en el Connected Intelligence Centre escribí que no quería venir a Australia para hacer exactamente lo mismo que hago en Murcia, solo que 17.500 kilómetros más lejos. Educational Optics no estaba entonces en el plan.
La idea apareció aquí, hablando con Simon sobre qué podía contar de lo que hacemos en Murcia y, sobre todo, cómo podía contarlo en un lugar que no comparte necesariamente nuestras referencias, nuestro vocabulario o nuestra manera de plantear los problemas. En algún momento pensé que quizá necesitaba más de un seminario… y ya sabéis, muchedad manda: de ahí salieron cuatro, The Prism, The Lens, The Mirror y The Telescope.
Pero los seminarios no existían. Los construí aquí desde cero: los argumentos, las conexiones, las preguntas, las metáforas y cada una de las diapositivas; las identidades visuales, las letras, las paletas de colores… Tuve que pensar hasta cómo presentarme y me divertí bastante haciendo diapositivas que me presentaran utilizando las metáforas de cada seminario —estoy particularmente orgullosa de las de los dos primeros, todo hay que decirlo—. Y todo ese proceso terminó siendo una parte mucho más importante de la estancia de lo que esperaba.
The Prism me obligó a pensar qué quería hacer realmente con nuestro trabajo sobre las dimensiones de la IA, más allá de presentar un framework. The Lens me hizo volver a los PLE y preguntarme qué veo ahora en ellos que no veía igual hace unos años. The Mirror empezó con la competencia digital docente y terminó conectándola con la transformación institucional y el juicio docente. Y, preparando The Telescope, me di cuenta de que la historia que quería contar no era la de las distintas cosas que he ido haciendo con IA en mi docencia, sino, como acabé diciendo en el seminario, la evolución de los problemas que necesitaba resolver y de aquello que necesitaba ser capaz de ver.
Además, cada seminario se construyó mientras la estancia seguía ocurriendo. Entre uno y otro hubo conversaciones, preguntas, reuniones, lecturas y, por supuesto, los propios seminarios anteriores. Algunas conexiones aparecieron precisamente al intentar explicar mi trabajo aquí; otras, al escuchar lo que otros veían en él; algunas cosas que yo tenía bastante claras dejaron de estarlo —que tampoco está mal— y otras que llevaba tiempo pensando por separado empezaron a encontrarse.
Cuando planeé la serie hablaba de hacer un ejercicio de traducción: reformular mi trabajo para que pudiera entrar en conversación con personas que no pertenecen necesariamente a mi campo. Lo que no había pensado suficientemente es que traducir tu trabajo para otros también te obliga a mirarlo otra vez tú. A decidir qué es realmente importante, qué puedes dejar fuera, qué conexiones estás dispuesta a defender y cuáles estaban ahí más por costumbre que por convicción.
No he descubierto que todo lo que he hecho durante veinte años estaba secretamente conectado —afortunadamente, porque eso sería entre sospechoso y aterrador—, pero sí han aparecido conexiones y, sobre todo, preguntas que quiero seguir pensando. De hecho, algunas cosas que quería hacer y tenía clarísimo cómo iba a hacer han cambiado después del trabajo de estos meses; algunas las haré de otra manera y algunas, sencillamente, ya no las haré.
Así que Educational Optics no ha sido una serie de cuatro seminarios que vine a dar a Australia. Entre otras cosas porque no vine a darlos: no existían. Ha sido una de las cosas que he construido durante mi estancia aquí.
Y, pensándolo ahora, creo que eso es lo que más me gusta de cómo ha funcionado esta estancia. Las cosas que he organizado aquí no han ocurrido a pesar de estar lejos de mi contexto habitual, sino precisamente porque he tenido otro tiempo, otros espacios y, especialmente, personas que me han dejado pensar con ellas, que me han hecho preguntas, me han enseñado otras maneras de mirar las cosas o, simplemente, me han dado conversación suficiente para seguir dándoles vueltas.
No sé si eso cabe muy bien en una memoria de estancia (¿se nota mucho que ando escribiendo la memoria? Si leéis por aquí lo sufriréis jeje… aunque puede que os guste…?)
Pero para mí importa bastante.
Por cierto, si no los habéis visto, los 4 seminarios están en estalist de reproducción de youtube https://youtube.com/playlist?list=PLe5kRr1aqKks&si=xaz5m4VZT-7dQkP3
Este trabajo es resultado de la estancia 22871/EE/25 financiada por la Fundación Séneca-Agencia de Ciencia y Tecnología de la Región de Murcia con cargo al Programa Regional de Movilidad, Colaboración e Intercambio de Conocimiento “Jiménez de la Espada”



Espero que todo lo que hemos producido desde este proyecto pueda ser útil para otros. Esa es, al fin y al cabo, la esencia de un proyecto Erasmus: que lo que hacemos en un pequeño rincón —en nuestro caso, Murcia— pueda abrir conversaciones y apoyar procesos de transformación digital en otros lugares. Yo, personalmente, he aprendido muchísimo, y echaré muchísimo de menos a la CUTIE people… al menos hasta que volvamos a encontrarnos. Nuestro camino conjunto nos ha llevado por castillos, montañas, playas e incluso paisajes nevados (oh! Incluso playas nevadas); y ese recorrido compartido me recuerda que la diversidad —de lugares, culturas e ideas— ha sido siempre la mayor fortaleza de CUTIE. Ha sido un privilegio caminar ese camino con la CUTIE people.












El 30 de diciembre de 2023 terminó oficialmente el proyecto DALI –Data Literacy for Citizenship– (





www.bit.ly/MCDDU2023