The Mirror es el tercero de los seminarios de Educational Optics y el primero en el que la serie cambia un poco de dirección:
The Mirror: Teaching is Deciding — What Digital Competence Reveals About HigherEd
En The Prism y The Lens había bastante de mi investigación y de las ideas con las que llevo tiempo intentando entender la tecnología educativa, pero fueron creados deliberadamente como seminarios teóricos. Esta vez quería volver a algunas de las cosas que hemos hecho, muchas de ellas en proyectos de investigación aplicada, y mirar qué me devolvían ahora.
De ahí el espejo. No quería hacer una retrospectiva de proyectos, ni utilizarlos simplemente como ejemplos, sino volver a cosas que hemos construido, probado, adaptado y utilizado y preguntarme qué podía ver ahora en ellas que quizá no era aquello que estábamos buscando cuando las hicimos. Y al poner algunos de esos proyectos delante del espejo empezaron a aparecer cuatro reflejos: shape, contextualise, enact y take collective responsibility.
Y digo hacer cosas en el sentido más prosaico del término. Había que construir un juego, definir una competencia, diseñar un toolkit, adaptar un marco europeo, pensar cómo acreditarlo, crear ejemplos que sirvieran a profesores de disciplinas completamente diferentes, entender por qué una administración utilizaba una herramienta y otra decidía no hacerlo, diseñar estrategias institucionales, trabajar con estudiantes, formar a quienes toman decisiones…
Preparando el seminario me di cuenta de que esa obligación de llevar las ideas a algún sitio concreto ha sido una fuente de aprendizaje enorme para mí. Porque en cuanto intentas hacer algo con una definición, un framework o una política, empiezan los problemas. No basta con definir: al definir estás dando forma a algo. Lo que parecía una cuestión de adaptación acaba obligándote a pensar seriamente qué significa contextualizar. Los marcos no aterrizan simplemente en los sitios, sino que las personas hacen cosas con ellos y ellos también modifican lo que las personas ven y hacen: se enactan. Y cuando intentas desarrollar la competencia de alguien, terminas inevitablemente mirando a quienes crean —o no— las condiciones para que pueda desarrollarla: la responsabilidad empieza a ser colectiva.
Pero preparando el final quería hacer el ejercicio ese que apareció con el crack del prisma (que fue primero aquí en el blog y luego en el seminario), y decidí usar como crítica una incomodidad que es propia de los espejos…la aberración propia de los espejos artificiales… Porque además toda la presentación tiene espejos artificiales… y había elegido unos proyectos y no otros, los había colocado en determinado orden y estaba mirando trabajos de momentos muy diferentes desde las preguntas que tengo hoy. Además, aunque todos esos proyectos son trabajos colectivos, en el escenario sólo estaba yo contándolos. Y entonces el espejo dejó de ser sólo una metáfora bonita. Un espejo fabricado selecciona según dónde se coloca, necesita luz para mostrar unas cosas y no otras y devuelve una imagen desde una posición determinada. El mío también. Por eso termino diciendo que el reflejo que había construido no era falso, pero tampoco inocente.
Y dejé una pregunta: If you look into these mirrors from where you stand, what do they reflect back to you?
Simon (Simon Buckingham Shum) fue el primero en contestar: “I was hearing systems everywhere.” Yo había puesto cuatro palabras en el espejo. Él vio otra cosa. Y creo que esa fue una estupenda manera de terminar.
Aquí tenéis la grabación por si tenéis curiosidad… ya sabéis que los comentarios son muy bienvenidos.