Dejadme que os cuente una historia que habla de transformación digital, pero también de cómo entiendo yo la investigación.
En los últimos años he participado, junto a colegas a los que admiro mucho, en una investigación amplia basada en entrevistas en profundidad con responsables políticos de educación digital en las comunidades autónomas españolas. El objetivo general (que lo iniciamos por encargo del JRC de la Unión Europea) era entender cómo se estaba articulando la transformación digital educativa en un sistema profundamente descentralizado, en diálogo constante con marcos y herramientas europeas como DigComp, DigCompEdu, DigCompOrg o SELFIE.
De ese mismo trabajo empírico han salido tres piezas distintas: un informe y dos artículos académicos. Comparten datos, pero no hacen el mismo trabajo intelectual. Y creo que merece la pena explicarlo.
El informe: describir qué está pasando
La primera pregunta que nos hicimos fue tan básica como necesaria (era la que interesaba a la UE para entender su impacto en términos de política en los estados miembros): ¿Qué están haciendo realmente los gobiernos autonómicos con los marcos y herramientas europeas?
El resultado fue el informe de investigación para política: Strategic Approaches to Regional Transformation of Digital Education, publicado por el JRC ( https://publications.jrc.ec.europa.eu/repository/handle/JRC134282 .JCR SCIENCE FOR POLICY REPORT
Disponible en Español en https://digitum.um.es/digitum/handle/10201/134464 PDF OPEN). Su función es principalmente descriptiva y comparativa: mapear decisiones, identificar patrones, visibilizar diferencias territoriales y ofrecer una panorámica clara de cómo se están utilizando (o no) esos instrumentos.
Es un texto pensado para policy makers, para técnicos, para quienes necesitan una foto bien documentada de la situación. Responde al qué.
Sin embargo, una vez respondida esa pregunta y realizado el informe, lo cierto es que los datos que recogimos empezaron a hacer sonar una serie de “campanas” en nuestra cabeza sobre cuestiones profundas de los mecanismos que había movido ese “qué”.
Así que interrogamos a nuestros datos sobre dos cuestiones que no son meramente de “lo que pasa” sino de por qué pasa… o de qué sugiere que pasa. En concreto estuvimos dándoles vueltas a dos cuestiones:
¿Con qué lógicas se está liderando esa transformación digital?
donde el foco ya no está tanto en los instrumentos como en las estrategias de liderazgo que los gobiernos articulan: si emprenden la transformación desde enfoques más guiados, más orientados al empoderamiento docente, o combinaciones híbridas.
Así nació el artículo Educational empowerment and strategic guidance publicado en European Educational Research Journal ( https://doi.org/10.1177/14749041251398083 Aquí tenéis el Preprint del artículo 2025_ERJ_Preprint). Este texto propone una lectura analítica de los estilos de liderazgo en contextos de transformación digital, partiendo de una caracterización de dos extremos de un continuo de liderazgo, atendiendo a la agencia profesional, a la distribución del poder y a las condiciones contextuales que empujan a unas decisiones u otras. Sigue apoyándose en los marcos europeos, pero estos aparecen sobre todo como recursos dentro de estrategias más amplias.
Y la segunda conversación fue:
¿Qué hacen políticamente los instrumentos cuando se utilizan en los procesos de transformación digital educativa?
En donde el análisis y la discusión desplazan el foco hacia los propios marcos y herramientas. No los trata como apoyos neutrales, sino como tecnologías de gobierno: dispositivos que estructuran discursos, legitiman decisiones, organizan procesos de certificación y median, de forma muy concreta, la tensión entre alineamiento europeo y autonomía regional.
De ese análisis nació el artículo Governing digital education in decentralised systems, publicado en el Journal of Education Policy (https://doi.org/10.1080/02680939.2025.2610833 Aquí tenéis el preprint PREPRINT2025_EdPolicy). Este texto no clasifica estilos ni propone tipologías de liderazgo. Analiza mecanismos: cómo categorías, benchmarks y rutinas de autoevaluación se convierten en materia de la política educativa.
¿Por qué hacer tres publicaciones? ¿hacen falta las tres piezas?
Yo creo que sí. Ninguna de estas publicaciones sustituye a las otras. Juntas permiten recorrer un camino que va: de la descripción (qué ocurre), a la estrategia (cómo se lidera), y a la gobernanza (cómo operan los instrumentos). Contar este recorrido no es solo una cuestión de transparencia académica. Es también una forma de mostrar que, cuando hablamos de transformación digital educativa, de políticas educativas —y especialmente de políticas europeas—, no basta con saber qué se adopta. Necesitamos entender cómo se traduce, cómo se lidera y cómo gobierna.
Siempre insisto a las personas que terminan su tesis al decirles que un buen investigador no es alguien que es capaz de hacer una recogida de datos y describir esos datos de forma eficiente, es sobretodo alguien capaz de hacerse preguntas que empujen un poquito más allá la descripción que podemos hacernos de cómo esos datos describen el mundo, es decir, es alguien que es capaz de hacerse más y mejores preguntas. Y echo mucho de menos preguntas en las publicaciones, buenas preguntas –incómodas, realmente inciertas– que me hagan pensar que compartan el pensamiento de quienes las escriben conmigo.
También podríamos ponernos cínicos y decir que en el reino del “publish or Perish” que cuantas más publicaciones les saques a una recogida de datos, mejor… pero creo que es un cinismo vacío. Especialmente porque –y en esto insisto mucho– hay un momento de la carrera académica –si no es tu caso aún, créeme lo habrá– en que “el sprint” termina y que merece la pena invertir en hacer cosa que signifiquen algo, que te hagan pensar y hagan que cada búsqueda te haga encontrar cositas que te interesen.

























Desde hace un tiempo, desde estos mundos de la educación y además desde los de la economía y la empresa, se ha venido diciendo eso de que los procesos de resolución de problemas son más eficaces cuando se hacen en equipo.
Después de tanto tiempo, una de congresos. He de decir en mi descargo 😉 que llevo unos cuantos días sin escribir por motivos enteramente profesionales… bueno, vamos a dejar lo de «enteramente»… El caso es que la semana pasada asistí junto con algunas compañeras al Congreso MICTE en la siempre bonita (aunque ahora parezca una yacimiento arqueológico) ciudad de Sevilla y me gustaría comentarlo, de forma siempre constructiva (o al menos eso espero). Los congresos son lugares de intercambio en los que compartir un poquito del trabajo que hacemos en investigación, conocer el trabajo de otros y aprender cosas interesantes de otros más expertos que nosotros mismos quienes suelen hacer parte de dichos eventos… en fin! hacer relaciones con gente interesante de otros entronos diferentes y con la que compartimos intereses comunes. Desde ese punto de vista cualquier persona podría organizar un congreso científico, de hecho así lo es… y desde este punto también podría decirse que cualquier congreso puede ser un éxito rotundo, en tanto que puedes compartir con otra gente que siempre, en mayor o menor medida, resulta interesante. Pero yendo más allá, el prestigio y la solvencia de un congreso internacional está dado a mi gusto en primer lugar por la calidad y rigurosidad de sus intervenciones plenarias (ponencias, mesas redondas, etc.), de sus comunicaciones y de su organización. En estas tres cosas creo que el MICTE podría mejorarlas sustancialmente. Da la impresión de que se trata de una reunión en la que se aceptan todas las contribuciones sin ningún tipo de filtro… se evalúa un abstract de dos párrafos y se recibe una comunicación de 5 páginas, última que no es evaluada. Además, si se hace una visión somera de lo que ha sido aceptado como comunicación oral y lo que ha sido seleccionado como poster se evidencia que TODAS las comunicaciones orales son presentadas por extranjeros (2 excepciones entre más de 500 contribuciones). Entiendo que hay quien piense que el nivel científico del exterior pueda estar muy por encima de la producción científica nacional, sin embargo sorprende que, viendo los muy relucientes nombres que aparecían en el listado de abstract aceptados, ninguno más hubiese dado la talla para una exposición oral… (la sorpresa es mayúscula cuando escuchabas el contenido de algunas de dichas intervenciones). No hay ni una sola ponencia plenaria, ni un stand, ni un experto, ni una mesa de debate… sólo sesiones de póster y sesiones de comunicaciones… vale, entiendo que es para facilitar el intercambio entre congresistas… pero… ¿en sesiones de más de 30 comunicaciones por turno, es posible dicho intercambio? ¿realmente es práctico? Todo lo anterior aderezado con pequeñas cosas de organización, como la ausencia de actas para todos los congresistas (los estudiantes no recibían las actas, sólo una separata de la comunicación en caso de tenerla), la poca publicidad, la ausencia de trasnsporte desde lugares clave de la ciudad (teniendo en cuenta que es un congreso con tanto participantes extranjero) no es mucho, pero hace. Me temo que el «sabor de boca» final de este congreso es más amargo de lo que me gustaría… espero que para el futuro todos tomemos nota. Como siempre la gente de sevilla inmejorable! gracias.