Cuando terminé de escribir Enseñar es decidir pensé que el texto ya había encontrado más o menos su forma. O, al menos, la forma que yo podía darle. Porque en realidad este libro nunca nació con demasiada vocación de “libro” como os explicaba en una entrada anterior (de hecho, yo sigo creyendo que es más un “panfleto” que un libro), incluso cuando ya estaba claro que acabaría publicado. Supongo que porque sigo sin sentirlo como un texto académico que cierre temas, ordene o demuestre casi nada.
Nació más bien como una conversación larga conmigo misma. Y quizá por eso, mientras lo escribía, muchas veces tenía la sensación de que lo estaba “oyendo” más que escribiendo. Como si el tono natural del texto no fuera exactamente el de la escritura académica, sino otra cosa más cercana a hablar con alguien durante horas sobre docencia, universidad y pedagogía (que los que me conocéis sabéis que lo mío es hablar). Supongo que por eso apareció la idea del audiolibro.
Al principio , como una prueba, grabé unos fragmentos para ver qué pasaba cuando el texto salía de la página y volvía a la voz. Y me di cuenta de algo un poco extraño: que algunas partes incluso funcionaban mejor escuchadas que leídas. O, al menos, que cambiaban. Se volvían menos contundentes y más conversacionales. Más cercanas a la duda que a la afirmación rotunda. Y creo que eso le hacía bien al texto.
Además, me interesaba mucho la idea de que pudiera acompañar a gente a la que estos temas le interesan pero que no tiene tiempo (si algo no tiene el profesorado es tiempo). Que pudiera escucharse caminando, conduciendo, haciendo cualquier otra cosa. Que no exigiera sentarse “a estudiar” un libro de pedagogía. Porque precisamente una parte importante de este texto nace de la incomodidad con cierta manera de convertir la pedagogía en algo inaccesible, excesivamente técnico o lleno de lenguajes que funcionan casi como barreras de entrada. Así que decidí grabarlo entero.
Y sí, está grabado “con palicos y cañicas”. En casa. En ratos sueltos. A veces peleándome con el ruido, con la voz o con la sensación extrañísima de escucharme durante horas hablando «despacio» (he intentado hacer de locutora y dejar el modo metralleta que me caracteriza hablando). Aunque creo conserva el tono Linda (hace poco una amiga me dijo que el audiolibro “sonaba muy a Linda”, y creo que me hizo más ilusión de la que esperaba) porque en el fondo lo que quería era justo eso, que siguiera pareciendo una conversación, y no una versión solemne o impostada del texto.
Hoy he subido la introducción y los agradecimientos del audiolibro/podcast. Y a partir del 1 de junio empezará a aparecer el resto: cuatro partes y un epílogo. Cada semana se publicará una parte, y a lo largo de esos días irán apareciendo los capítulos que la forman. Todo en abierto.
Por si a alguien le apetece escucharlo, irá apareciendo aquí:
https://www.lindacastaneda.com/mushware/podcasts/esdecidir/
Y también en Spotify, Apple Podcasts e iVoox.
Y, si todo va bien, ese mismo día estará también disponible el texto completo del libro.
