“El objetivo no es mejorar… es defender…”

Hace un par de semanas tuve la suerte de conocer en persona a uno de los autores que me han resultado más sugerentes en los útimos tiempos en la literatura sobre tecnología educativa (confieso que la lista de sugerentes en los últimos tiempos está MUY nutrida), y uno de los cuales además me ha hecho dar más vueltas a lo que quiero hacer de aquí en adelante: Maarten Simons de la UK-Leuven. 

El profesor Simons, junto con su compañero (antes doctorando, pero ya ha terminado), Mathias Decruypere, han escrito trabajos realmente interesantes sobre análisis socio-material de los entornos educativos. Y, ante mi interés por conocerles y por buscar alguna sinergia entre nuestros trabajos, accedieron muy amablemente a reunirse conmigo un ratito en una visita a Lovaina que realicé hace poco.

No es este un post sobre socio-materialidad, ni sobre metodología de investigación en tecnología educativa (aunque recomiendo vivamente los trabajos no solo de Simons y Decruypere, sino de Martin Oliver y Leslie Gourlay, entre otros). Es sobre una cosa de la que hablamos con el profesor Simons.

Cuando estabamos intentando entender mejor cuál era el punto de partida “del otro” y por qué había pedido yo una reunión, el profesor Simons me hizo una “advertencia” (un “aviso a navegantes” es más preciso), que me ha costado digerir, pero que me ha dado mucho qué pensar. Me dijo algo así como (atención a que estos son mis recuerdos, a lo mejor equivoco mis palabras entre los nervios y mi pobre inglés):

atención, yo no busco la mejora de la educación, yo no creo en la necesidad de que todo lo que investiguemos “mejore” la educación. Y me da igual parecer conservador con una postura como esa, pero yo pretendo conocer, entender, incluso defender a la educación.

Ponía MUY de relieve que él no hace parte de aquellos que pretenden justificar todo lo que hacen en educación con un interés en el “perfeccionamiento” de la educación (mientras le oía retumbaba en mi cabeza eso de que la escuela no es una empresa porque no buscamos el perfeccionamiento infinito), sino que quiere conocer, entender y, por qué no, defender a la educación del momento en el que se inserta (político,  económico, tecnológico, epistemológico, social…)…

y confieso que, con la que cae, es una de las cosas más revolucionarias en las que puedo pensar últimamente.

Mucho ha escrito Simons sobre school learning, que se aleja de la escuela como edificio o como organización, y se constituye como realidad diferenciada y os invito a leerle. para abrir boca os invito a leer este trabajo de 2015:

Masschelein, J., & Simons, M. (2015). Education in times of fast learning: The future of the school. Ethics and Education10(1), 84-95.

En la misma línea el libro de ambos autores y que está con acceso libre:

Masschelein, J., & Simons, M. (2013). In defence of the school. A public issue. Leuven: E-ducation, Culture & Society Publishers. https://lirias.kuleuven.be/bitstream/123456789/400685/1/https://lirias.kuleuven.be/bitstream/123456789/400685/1/

En aquella reunión aprendí muchas cosas, de mis interlocutores (y pretendo aprender más en el futuro), de mí misma, de educación en general y de tecnología educativa en particular, pero hoy solo quería compartir con vosotros este poquito de mi experiencia y recomendaros vívamente la reflexión de manos de este autor.

Espero que os de mucho en qué pensar.

Notas:

  • El profesor Simons es profesor de Teoría e Historia de la Educación de la UK Leuven.
  • ¿y qué hacía yo en Lovaina? Estaba para participar en la Semana Internacional de la escuela de formación de profesorado del UC-Leuven, gracias a la invitación que me hizo mi colega Karine Hindrix. Gracias a ella tuve esta magnífica oportunidad de aprendizaje.

Pensando en la competencia docente para el mundo digital

Desde hace algunos meses, en conversaciones sueltas con otros colegas y más a fondo con mis amigos Francesc Esteve y Jordi Adell, empezamos a dar vueltas sobre  la idea de que la definición de competencia digital del profesorado (en adelante CDD), tal cual está planteada en la mayoría de los modelos disponibles nos dejaba demasiados versos sueltos… el primero de ellos, que no se trataba de ver en la CDD un apéndice más “añadido” a la acción del docente, sino que la tecnología se debía entender de manera más amplia y como una realidad que afecta transversalmente a la acción del profesor.

Básicamente creíamos -creemos aún- que los modelos existentes de CDD parten de una visión de lo que es la competencia digital  (genérica) y a eso le “untan” (como la mantequilla) una ligera capa de pedagogía por encima. Consecuencia de eso, esos mismos modelos -y sus desarrollos- pecan de 3 males principales:

  • No entienden la acción docente como una acción integral más allá de la performance del aula.
  • Tienen una visión reducida y reduccionista de lo que es la tecnología
  • No explicitan el tipo de modelo de competencia que subyace a ellos, y si lo evidencian, suele coincidir con modelos de competencia más gerencialistas que de desarrollo integral.

Así que, decidimos trabajar en estas ideas y, además de hacer un análisis más profundo de los modelos de CDD existentes, proponer al menos un primer esbozo de lo que sería un Modelo de Competencia Docente para el Mundo Digital. Es decir, un modelo que entiende que la base es la acción docente y sobre ella se “unta” (por seguir con la metáfora) la tecnología por todos los rincones y en su perspectiva más amplia.

Fruto de esos pensamientos conjuntos, escribimos dos trabajos que acaban de publicarse y que hoy me gustaría compartir con vosotros.

Será un placer escuchar vuestros comentarios y sugerencias respecto de ellos… para seguir pensando…